Por fin, Episodio III (con spoilers, y no los del Ford Sierra) {El Criticón}
30 de Mayo, 2005 por enhiroAyer vi por fin La Venganza de los Sith. Ya sé que he tardado mucho, pero las circunstancias mandan y, realmente, no había podido ir antes. En realidad tenía apalabrado ir a verla la semana que viene, pero finalmente no pude aguantar más la tensión, los miles de mensajes en listas de correo y foros, las reseñas en mil y un blogs y, sobre todo, mi amigo Luis que estaba deseando comentarla conmigo, han conseguido que la vea prematuramente. Estaba ya hasta el gorro de tener que esquivar, cual Jedi con más midiclorianos por centímetro cúbico que Joda y Anakin juntos, el torrente de información con que era bombardeado desde todos los ángulos. De todas formas, cumpliré mi palabra y la semana que viene volveré a verla con esas personas que quieren compartirla conmigo. Eso seguro.
Cuando salí del cine, era presa de un gran subidón de adrenalina que no me dejaba meditar adecuadamente sobre la película. Sólo era capaz vislumbrar algunos esbozos de lo que había visto, que se resumían en pocas palabras: la película me había gustado, pese a estar llena de defectos.
Después del reparador sueño nocturno, esas ideas se han aclarado bastante. Así que ahora tengo una opinión clara : me ha gustado, pero está llena de defectos. Hoy sé porqué.
La primera película que vi en pantalla grande fue Superman (no viene a cuento, pero ya que estamos lo comento), la segunda, Star Wars en un cine de verano. No recuerdo donde exactamente, pero apostaría por Matalascañas o Bollullos del Condado, el pueblo de mis padres. Mi corta edad, unida a la mala calidad del sonido, hicieron que saliera del cine diciendo: “a mí lo que más me ha gustado han sido las escenas de peleas en el espacio, las espadas láser, la nave de Luk y el Halcón Millonario“. Estaba realmente alucinado. Tanto que me llevé una semana sin defecar consistentemente (el Gonzo que es muy bruto diría que no cagaba duro, pero yo soy más fino y tengo más Savoie Fair), soñando con que un viejo vendría a regalarme un sable láser de un día para otro, total, si existía dios y hacía milagros ¿por qué no los Jedis?. La fuerza era muy intensa en mi familia, pero sólo yo lo sabía (algo intuía yo de herencia genética, y si yo tenía la fuerza es que mi padre y mi madre también, eso lo tenía claro). Por eso, el viejo me traería el sable a mí, por ser el único que se se había dado cuenta (a aquella edad cualquier respuesta que me conviniera era buena). Mientras ese día llegaba yo entrenaba con palos de fregona, golpeando cubos o ropa tendida. A veces incluso me vendaba los ojos y usaba a mi hermano como sparring. Así las cosas, mi primogénito no tuvo más remedio que llevarme a ver El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi.
Pasaron muchos años, me salió pelo en lugares del cuerpo donde jamás habría sospechado que me saldría, el PSOE ganó una elección tras otra, hubo un referéndum sobre la OTAN que nos demostró que nuestros políticos son unos cachondos mentales, entramos en la Comunidad Económica Europea (ya semos europeos, decían), se celebró la Expo’92, el Sevilla seguía sin ganar la liga ni nada, la selección tampoco, en Eurovisión no nos iba mejor (tachán tatachán taaachán tachán), Senna ascendió a los cielos y murió épicamente, Schumacher, un tipo tan genial como fullero lo relevó, en mi casa compramos el primer vídeo y yo compré la trilogía para darle uso. Y le di uso, vaya que si se lo dí, hubo un tiempo en que era capaz de recitar prácticamente todas las frases de las tres películas. Nunca todas, siempre he tenido mala memoria. Y coloqué cada una en un lugar en cuanto a preferencia. La mejor, sin duda, era el Episodio V, después estaba el Episodio IV y, finalmente, los pu-tos osi-tos de los co-jo-nes. Como película, tal vez la más tonta, la que peor guión tenía y en la que los personajes se mostraban más acartonados era la primera. Pero los Ewoks eran muchos Ewoks, y relegaban a El Retorno del Jedi al último puesto, del que sólo fue sacada por La Amenaza Fantasma. Y es que cuando uno pensaba que no podían existir personajes más odiables que aquellos Teddybear, llegó la $GA€… digooo, Lucas nos sacó del error de la mano de Jar Jar Bins. Demostrando que no se puede subestimar el poder del Reverso Ridiculoso de la Fuerza (ahora diríamos el Lado Ridículo, pero uno es de la vieja escuela).
¿Qué diferencia había entre la primera película y las otras dos?, sencillamente que Una Nueva Esperanza era Made in Lucas de cabo a rabo, y en las otras dos había delegado o había pedido ayuda en algunas cosillas sin importancia, como la dirección y el guión. Lucas seguía siendo el director de la orquesta, pero allí donde fallaba se había rodeado de buenos profesionales. En la nueva trilogía no ha sido capaz de hacer lo propio, las tres películas, al igual que La Guerra de las Galaxias, son suyas de cabo a rabo, de guión a claqueta o de bocina a tijeras en la sala de montaje.
El punto fuerte de la La Venganza de los Sith, y de toda esta trilogía en general, es la trama. Lucas dibuja a un impactante Senador Palpatine/Lord Sidius que mueve magistralmente todos los hilos que le conducen al poder absoluto. Lucas no usa paños calientes, los Jedis son presentados como una casta decadente que, en su autocomplaciencia onanística, entre paja mental y paja real (no olvidemos que son obligados al celibato), dejan que Palpatine se la meta doblada con una facilidad que ni Houdini con un candado de todo a cien. Me gusta especialmente como Lucas juega con el bien y el mal en esta primera parte, de la claridad en que se reconocen el bien y el mal en la primera parte, pasamos a un conjunto de matices confusos en esta. Esta difusa linea entre el bien y el mal es escenificada de forma genial por Lucas en el combate entre Anakin y Obi-Wan. Hasta ahora estaba claro, el bueno tenía la espada azul o verde y el malo la roja. Pero ahora ambas son de color azul.
El ritmo de la película, plagado de acción, también esta muy conseguido. Conduciéndonos en un gigantesco tobogán hacia el final de la historia. Aun así algunas cosas chirrían, como ese ridículo cruce entre la Gallina Caponata y el Lagarto Juancho que usa Obi-Wan para perseguir al cyborg que lidera al ejército droide. O la sencillez con la que Anakin da cuenta del Conde Dooku. O la escena en que Obi-Wan vence a Anakin con ese “mira, soy más alto que tú”.
Pero el guión…, hay el guión, no veía un guión peor desde…. (como diría Darth Vader muchos años después en la Estrella de la Muerte). El guión es simplón, lleno de frases grandilucentes y, en muchos casos, sin sentido. Especialmente sonrojantes son las escenas entre Anakin y Amidala. Lo poco que se salva, para mí, son las conversaciones entre Palpatine y Anakin, y creo que esta percepción se debe sobre todo a la soberbia interpretación de Ian McDiarmid. Es una lástima que una trama tan buena sea tan torpemente llevada al guión. Lucas no pidió ayuda y está en su derecho, pero no le habría venido mal.
Los actores, en su mayoría, parecen animatrónic de cartón piedra la mayoría de las veces. Salvándose de la quema, como ya he dicho, Ian McDiarmid. Están pésimamente dirigidos, cuando hablan con un ser creado digitalmente parece que se han pegado un par de tiritos y están que alucinan pepinillos. Hasta Joda resulta más expresivo que la mayoría. El Christensen es un puro despropósito, no logra transmitir la sensación que debería en toda la película. Eso, unido al pobre guión hace a las escenas “románticas” dignas de ver. Aunque creo que en este punto el doblaje también tiene algo que decir.
Hay muchas escenas mal resueltas, sobre todo hacia el final, en la que Lucas se empecina en no dejar cabos sueltos con la primera trilogía. Y más o menos lo consigue, pero de mala manera. La escena del combate entre Obi-Wan y Anakin es, creo, la más ilustrativa. Está claro que Anakin debe sobrevivir para convertirse en Darth Vader, pero no es de recibo que todo un Caballero Jedi como Obi-Wan lo deje quemándose vivo. Eso sí, no se olviden de recoger el sable láser que unos veinte años después hay que dárselo a Luke. Tampoco tiene mucho sentido la muerte de Padme parece que se la lleva el espíritu santo o algo parecido. Y es especialmente hiriente el borrenle la memoria al droide de protocolo, porque lo digo yo y PUNTO EN BOCA. Así, sin más, que inventarme el caponatasaurus me ha consumido todos los recursos imaginativos.
En fin, más o menos eso es todo. Podría extenderme más, me dejo muchas impresiones en el tintero (impresionante el óvulo ese de la ópera, del que entran y salen espermatozoides, en la escena en que Palpatine le está vendiendo la moto a Anakin), pero creo que con lo dicho más o menos se capta la idea de mi opinión, Además, llevo un buen rato escribiendo y tengo hambre. Ahora a leer todo lo que dice la peña de la película, después de comer, claro.
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