El día catorce de noviembre, así como el que no quiere la cosa, hizo un año que De lo Divino y de lo Humano cogió carretera. Su camino no tenía entonces, ni tiene ahora, ningún destino predeterminado. Irá donde vaya yo, que para eso soy el que conduce.
Si he esperado 11 días para mencionarlo es, símplemente, porque no me he dado cuenta hasta hace poco y hasta hoy no he tenido tiempo de postear, tampoco es que me sobre el tiempo en este momento, ya me arrepentiré mañana de no estar soñando con…, bueno, soñando.
Sigo pensando, como entonces, que no soy el tipo más brillante del mundo. Tampoco merece la pena mi calidad literaria, aunque echando la vista atrás me doy cuenta de algunas cosillas, como que mis signos de puntuación se aproximan bastante más que antes a su mejor posición, o que mi capacidad para expresarme de forma escrita ha mejorado. Pero, tengo que reconocerlo, todavía estoy muy verde y me queda todo por aprender. Creo que mi mayor handicap está en el vocabulario. Hace tiempo, antes de empezar con el blog, una amiga pedagoga me pasó un par de tests sobre eso y mis resultados no fueron, precisamente, para tirar cohetes. No es que no lea, bueno, para ser sincero, no es que no haya leído mucho (ahora no leo casi nada), es más bien que algo falla en mi mente, puede que debido a mi lateralidad cruzada, o a alguna hostia que me haya dado en algún momento de mi vida en el perolo que no recuerdo. El caso es que las palabras no acuden como debieran al encuentro con mi consciencia. De todas formas, la práctica me hace mejorar y aunque sólo sea para eso ya merece la pena seguir con esto.
En la blogosfera se menta mucho la Ley de Sturgeon, que dice que el 90% de la literatura es basura, extrapolada al medio. Yo creo que tienen razón, que el 90% de la blogosfera es basura, el problema es que siempre he pensado que esta ley sólo es aplicable desde la óptica de una persona concreta. Para mí el 90% de la blogosfera es basura, lo mismo que para cualquier otro bloguer, lo que ocurre es que ese 90% no es el mismo para todos. O lo que es lo mismo, lo que es basura para mí no tiene porqué serlo para ti, a no ser que estemos hablando de Andy y Lucas, claro. El caso es que puede que la muestra poblacional que considera mi blog en el 90% sea amplia hecho que, sinceramente, no es algo que me quite el sueño. No pretendo hacer la quintaesencia de nada, sólo divertirme, cosa que consigo. Parece que unos cuantos también se entretienen: de puta madre. Por supuesto, pongo mi empeño en mejorar, que lo cortés no quita lo valiente.
Como parece que le pasa a mucha gente, supongo que los aniversarios son momentos en los que uno echa la vista atrás y reflexiona, dándose cuenta de cosas, como de que casi sólo uso un par de categorías de las que creé en su día (dejo al avispado lector que averigüe cuales). Puede que pase de las categorías, o que cree otras, o que las aplique de otra manera, ya veré. También he observado que mi porcentaje de post guasones no es todo lo bueno que debería. Quizás tenga que alejarme un poco de la crispación que vicia el ambiente y dejarme llevar más. Normalmente, mis post más cargados de sentido del humor son los que más fácil me salen, sólo pienso voy a contar esto y me dejo llevar, poniendo las cosas tal y como se me ocurren, sobre la marcha. Sí, creo que tengo que fomentar más esos post, como cuando conté lo que me pasó con la ensalada, o mi viaje a Albufeira; tengo un par de historias por ahí….