El conflicto del Taxi
30 de Abril, 2006 por enhiroEstamos ante un nuevo capítulo del pulso que mantienen taxistas y Ayuntamiento. Ahora el plan es poner al la ciudadanía en contra del sector, igual que se trata de hacer en el colegio con los alumnos díscolos. El problema es que el Taxi trabaja de cara al público, y esta estrategia puede costar muy cara, cosa que parece importar muy poco al alcalde y medios alineados en esta campaña. El último ejemplo de esta peligrosísima estrategia lo tenemos en este artículo de un tal Carlos Mármol, del que sólo puedo sacar tres posibles conclusiones: el chaval es cortito de mente y no da para más, se informa en el tebeo o miente a sabiendas. Me da que es la última, porque el artículo se acuerda de cosas convenientes, obviando otras que no lo son tanto. Por eso, desde este humilde blog, voy a tratar de poner los puntos sobre las íes a tal cantidad de despropósitos.
Empecemos por lo siguiente:
BASTA de eufemismos. No es por el tránsito por el centro. Nadie se cree el pretexto oficial esgrimido por las asociaciones de taxistas para justificar el duro y largo pulso que mantienen con el Ayuntamiento hispalense con la ciudad como rehén. No. La peatonalización de la avenida de la Constitución y de la Plaza Nueva, impulsada por el gobierno PSOE e IU
Sí, si es la peatonalización de la Avenida de la Constitución y la Plaza Nueva el motivo de las protestas de las asociaciones del Taxi. Negarlo, sin argumentar porqué no es el motivo, y porqué es otro, es entrar de lleno en una falacia de moldeamiento forzado, con la que atraemos a las mentes débiles a nuestro terreno, cual Luke Skywalker que quiere entrar en el palacio de Jabba el Hutt. El sector del Taxi tiene importantes motivos para no desearla: sabe que gran parte de su negocio se realiza en esa calle y, sobre todo, sabe que la capacidad de las calles por las que se quiere reconducir el tráfico, para poder llegar a los mismos puntos, no es suficiente para dar cabida al tráfico de autobuses, taxis, residentes y vehículos de carga y descarga que tiene el centro. Eso tendrá como consecuencia que los pasajeros, habida cuenta de que a partir de cierta altura se puede plantear echar pie a tierra y seguir andando, dejarán el vehículo quedando el taxista en un atasco del que tardará un buen rato en salir, tiempo en el que gastará combustible y que no se verá recompensado. Así, que, “querido” Carlos, el sector del Taxi tiene poderosas razones para no desear dicha peatonalización, tan poderosas como poder comer al día siguiente. Y sí, Carlos, ese es el motivo de la huelga.
El gremio del taxi en Sevilla, salvo en el caso de los asalariados (trabajadores por cuenta ajena), es una patronal de cortos vuelos en la que usualmente los conflictos, en lugar de con palabras y diálogo, se suelen saldar con amenazas, injurias y, en algunos casos, incluso con algunas agresiones físicas. Ocurrió. Y ocurre con cierta frecuencia en lugares como San Pablo, el aeropuerto de Sevilla, donde un grupo de conductores ha hecho durante mucho tiempo que Estado sea una entelequia en la cuarta ciudad de España.
Vaya, Carlos, seguimos demonizando al gremio. Sí, en San Pablo hubo una agresión. Un chaval, hijo de papa para más señas, aparcó en la zona reservada para los taxistas. Uno de ellos le espetó para que abandonara la parada de taxis y se rascara el bolsillo en el aparcamiento. Pero el tipo, un tontito de gimnasio de padre, por lo que parece influyente, dio una hostia al hombre por respuesta. Tuvo que ser hospitalizado. Obviamente, los compañeros y amigos del taxista que andaban por allí usaron los mismos argumentos con el niño de papá, pijo de gimnasio. Que hay que ser imbécil para creerse que con tres músculos puedes enfrentarte a diez taxistas. Esta agresión, querido Carlos, no se llevó a cabo en el marco de ningún conflicto con el Ayuntamiento. Las películas de indios en la otra sala, por favor.
Y los taxistas, más que empresarios son autónomos. Pero claro, los empresarios le caen mal al personal, es bueno seguir con las falacias de moldeamiento forzado, ¿no?.
Algunos datos: desde que comenzó esta primavera, los taxistas han planteado hasta seis paros distintos en protesta contra el Consistorio. En un caso los motivos fueron la peatonalización del centro, a la que ellos se oponen a pesar de ser respaldada por la mayoría de los ciudadanos. En otros, el último paro de la madrugada del sábado de Feria, una agresión puntual a un conductor por parte de individuos particulares.
Curioso, dice el pavo que se han planteado seis paros por motivos distintos, pero al final sólo enumera dos, y el segundo se lo inventa. El lunes, tras la reunión con el Ayuntamiento, se acordó parar desde las 000 hasta las 1400 del martes. El viernes había una nueva reunión, si no se llegaba a un acuerdo se volvería a parar a las 0:00 del sábado, como así ocurrió. De modo que el paro del viernes no se ha debido a la agresión.
Antes, hace apenas unos meses, el corte al tráfico de la calle O´Donnell, apoyado –esta vez sin dudas– por los comerciantes radicados en ella y cuestionada, curiosamente, por la asociación que agrupa a los industriales del centro, contraria a todo intento de europeización del casco antiguo por considerar que éste es su patrimonio particular. Como resulta evidente, el motivo es lo de menos. La cuestión es protestar. ¿Por qué? ¿Acaso hay un problema enquistado entre los taxistas y el alcalde?
Vaya, parece que en Europa lo que se lleva es peatonalizar el casco antiguo. No es verdad, y en los lugares que se ha hecho el taxi está bien regulado. No olvides que Sevilla es el sitio de Europa con más taxis por habitante. Lo de usar Europa como argumento está muy visto, ¿no viste la patada en el culo que le han dado los gabachos a la constitución europea?
El taxi, con independencia de agravios personales de sus líderes, que existen, lo que busca es forzar una inminente subida de sus tarifas. Una medida que sólo puede aprobar un Pleno en el que PSOE e IU tienen mayoría. Todo lo demás son meras excusas. El Consistorio lleva tiempo financiando con dinero público una reducción de licencias que va contra cualquier principio básico de competencia. Se busca por parte de la patronal, y se apuntala con el dinero de todos, garantizar un mercado cautivo en el que los precios dependan más de las expectativas de beneficio de los taxistas (son empresas; no se olvide) que de los costes y los lógicos márgenes de beneficio.
A ver, no se pueden usar argumentos del libre mercado en un sector donde es una administración la que decide el número de licencias por habitantes que hay y las tarifas. Por tanto no existe competencia, i libre mercado, todos los taxistas tienen que cobrar lo mismo. Un ejemplo, las tarifas del taxi han crecido muy por debajo del aumento del precio del petroleo ¿en que empresa ocurriría algo parecido, Carlitos?
Aumentar la productividad de cada vehículo ha sido cuestión de supervivencia. Con un número de Taxis muy por encima de lo necesario en Sevilla, el sector del Taxi ha vivido una gran crisis de la que ahora va saliendo a duras penas. Fue un error del ayuntamiento otorgar 700 licencias donde en realidad sobraban, luego era responsabilidad del Ayuntamiento solucionar ese error. Los que hemos vivido del Taxi hemos visto como durante toda la década de los 90 las cuentas del banco se iban quedando vacías. El gasto era muy superior al ingreso, y eso ha provocado uno de los parques de vehículos más antiguos de Europa y un aumento de la picaresca. No se trata de pulsos con el Ayuntamiento, ni de alcaldes débiles, se trata de poder comer. Y la peatonalización de la Avenida de la Constitución va a poner las cosas muy difíciles cuando se veía el final del túnel.
Sigan así, demonizando al sector, que como poco acabarán provocando agresiones a taxistas y vehículos, cuando no algo más grave.
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